Complejo Lagunar de la Ciénaga Grande de Santa Marta – CLCGSM.
La Reserva de la Biosfera del Complejo Lagunar de la Ciénaga Grande de Santa Marta – CLCGSM se encuentra en la costa Caribe de Colombia, en el departamento del Magdalena, junto a la Reserva de la Biosfera de la Sierra Nevada de Santa Marta. Su población estimada era de 449.569 habitantes en 2002, en los municipios de:
El CLCGSM es considerado de gran importancia ecológica y económica en Colombia y uno de los más importantes de la zona tropical de América. En él se distinguen dos grandes tipos de sistemas ecológicos:
Presentan variaciones estacionales de salinidad, con una alta variabilidad y complejidad de las condiciones ambientales, e intensas interacciones con los ecosistemas marinos, los ecosistemas terrestres adyacentes y la atmósfera.
Entre ellos, el de mayor interés desde el punto de vista costero es el manglar.
La conforman el subsistema lagunar de Pajarales, el cuerpo de agua de la Ciénaga Grande de Santa Marta, un conjunto de ciénagas del suroccidente, zonas de cultivo y ganadería al noroccidente y suroccidente de la reserva, y una zona marina entre las isóbatas de 20 y 40 metros. Aquí se desarrolla la mayor parte de la actividad pesquera de la reserva.
Alberga los centros poblados de la reserva y grandes áreas de cultivos de banano y palma africana en la denominada zona bananera y palmícola, en la parte oriental de la reserva.
Los restos cerámicos encontrados en los estratos excavados, en asentamientos que se dieron de occidente a oriente, muestran ocupación humana desde el año 362 d. C. Según Angulo-Valdés (1978), los primeros pobladores tenían orígenes ligados a culturas de tradición agrícola, y su dieta se basaba en la pesca y la recolección de moluscos. Con el tiempo creció la dependencia de los recursos del sistema lagunar.
La subregión tomó el carácter de un cruce de caminos y se convirtió en una notable confluencia multiétnica, que permitió asentamientos como Pueblo Viejo y Papare. Los habitantes de Pueblo Viejo descienden del grupo Caribe: los Mamalina, los Salamancas y los Mahomas.
Comenzó la incorporación de los pobladores a la economía colonial y la creación de una cultura mestiza.
A mediados del siglo se consolida el ordenamiento político-territorial que permite abrir nuevos caminos en la zona suroccidental y repartir tierras a los colonos. La ganadería comienza a transformar el paisaje.